Organización Juvenil Española

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HOMENAJE A VALENCIA
Compromiso Juvenil
Agosto de  1974

 Por: Fernando Ramón Blanco Martín

 

 

 

 

 

 




Desde 1966, año tras año, Zaragoza, San Sebastián, Gerona, Pontevedra, Sevilla, Santiago, León y Badajoz, por este mismo orden, habían sido las anteriores ciudades por donde había pasado la Organización culminando la Campaña Nacional de Actividades.

Yo, en concreto, había tenido ocasión de vivir alguna de aquellas efemérides. En Sevilla, en el Prado de San Sebastián, como uno mas del equipo de montaje en tareas de aire libre, en Santiago de Compostela, con motivo de la celebración del Año Santo, estuve acompañando a un grupo de ilustres visitantes egipcios, en León, cerca del Pabellón de Deportes, participé como miembro del equipo de prensa y radio y en Badajoz, en la ribera del río, junto al puente, fui como visitante, en calidad de Presidente de la Junta Juvenil Nacional, recién nombrado.

En 1974, la ciudad elegida para la Competición Nacional de Actividades fue Valencia. Las arenas de El Saler acogieron la enorme acampada en la segunda quincena del mes de Agosto. Tuve una triple participación: por una parte fui el Director del Encuentro Internacional hispano-alemán, también estuve en calidad de Presidente de la Junta Juvenil Nacional y participe en la reunión nacional de Jefes Provinciales dada mi recién estrenada condición de Jefe Provincial de la Organización en Logroño.

En Julio me había comunicado Blas Carretero García, Delegado Provincial de Juventud en León, que el entonces Delegado Nacional de la Juventud, Manuel Valentín Gamazo y de Cárdenas, a instancias de José Ignacio Fernández Delgado, Jefe Nacional de la OJE, había propuesto mi nombramiento para la Jefatura Provincial de Logroño. A mediados de Agosto se produjo mi nombramiento oficial y como el Pleno de la Junta Juvenil Nacional no estaba convocado hasta el mes de Septiembre, en el Albergue de Navacerrada, no había podido hacer, aún efectiva mi renuncia a la presidencia de dicho órgano y por ello, me encontraba en Valencia en la doble condición citada.

Siempre había oído hablar de que aquello del "Frente de Juventudes", de lo que se suponía éramos herederos, había sido calificado por Francisco Franco, entonces convaleciente, como "La obra predilecta del régimen", sin embargo, entre otras cosas, pocas veces había visto acercarse a alguna alta personalidad por nuestras actividades para refrendar, de alguna manera, aquellas palabras del Jefe del Estado.

Si que había sido testigo de la visita de los Príncipes de España, D. Juan Carlos y Doña Sofía a alguna de nuestras actividades en el verano del 71, en concreto estuve preparando, con otros tres compañeros, en los Lagos de Enol la parafernalia de su visita a Covadonga y había estado, también, presente en la inesperada presencia del Ministro para el Polo de Desarrollo a nuestro campamento de Covaleda en el verano de 1973.

Podría parecer contradictorio, con lo dicho, lo del escaso acercamiento de las altas jerarquías a nuestras realidades, pero apenas si eran unos gestos ,mas o menos estudiados de cara a la prensa, que luego no quedaban reflejados en los apoyos precisos para lo que, luego, se venia a "presumir" de aquella juventud afín a los Principios Fundamentales.

A la muerte de Carrero Blanco, el Presidente Arias había nombrado Ministro Secretario General del Movimiento a José Utrera Molina, que se decía en los entornos de la Delegación de la Juventud, nos conocía lo suficiente como para tenernos en cuenta.

Durante los días en que duró la Competición Nacional, los distintos representantes de cada una de las provincias, después de una primera fase de acampada conjunta en El Saler, se repartieron por distintos municipios de la provincia de Valencia a fin de llegar a una convivencia con los jóvenes valencianos, tal como se había venido haciendo en las anteriores ediciones de la actividad. Yo estaba encargado de la realización de distintas visitas con el grupo hispano-alemán, pertenecientes estos a una rama de scout, y a la realización de diversas reuniones conjuntas a fin de contrastar las distintas organizaciones.

Llegados los tres últimos días de la actividad, en mi condición de Presidente de la Junta Juvenil Nacional, órgano representativo de las Juntas Provinciales, Regionales y Locales de todo el territorio nacional, cuyos miembros se elegían democráticamente por elección directa entre todos los afiliados de la Organización, me dediqué con el resto de los miembros de la Junta Permanente, que yo presidía, el Jefe Nacional, los Jefes de Servicio Nacionales y con el asesoramiento, entre otros de Julio Antón, a preparar los actos correspondientes al Homenaje de la Organización a Valencia y de los Actos del Día Nacional a celebrar en el Teatro Romano de Sagunto.

El día 31, por la mañana tendría lugar el Homenaje a Valencia. Los actos comenzarían con un pasacalles de un montón de bandas de trompetas y tambores de las provincias limítrofes por las calles de la ciudad para terminar en una concentración en la Plaza del Caudillo, a donde daba el balcón principal del Ayuntamiento que seria visitado por una delegación de la Organización.

Habría discursos por parte del Jefe Nacional, por mi parte, como Presidente de la Junta Juvenil, intercambio de recuerdos y palabras de agradecimiento del Alcalde. Al final de todo ello las bandas entonarían el Himno Regional de Valencia, el Himno Nacional y desfilarían ante el balcón para terminar el acto.

El mismo día 31, tomando como escenario el Teatro Romano de Sagunto, se desarrollarían los Actos propios del Día Nacional que se instauraba por primera vez, previo a la clausura de la Competición Nacional de Actividades. Se presentaría el acto por el Jefe Nacional, se haría un testimonio a las Asociaciones Juveniles en forma de discurso leído por mi, se oficiaría la Misa, se renovaría la Promesa y a continuación del acto de arriar banderas intervendrían el Gobernador Civil de la Provincia, el Delegado Nacional de la Juventud y cerraría el acto el Ministro Secretario General del Movimiento, que según parecía acudiría a visitarnos.

Los miembros de la Junta, principalmente, nos encargamos de redactar mis dos discursos y en ello estuvimos ocupados mañana, tarde y noche tratando de sacarle el mayor jugo a las palabras. Recuerdo que una vez redactados y pasados a maquina por Mari Carmen, la "secre" del Jefe Nacional, los estuve declamando una y mil veces ante Julio Antón, que me iba corrigiendo las distintas entonaciones.

Por la tarde del Día 30 vino a visitarnos el propio Ministro, Utrera Molina, que se reunió con todos los dirigentes de la Jefatura Nacional, de las distintas actividades nacionales, los Jefes Provinciales y los miembros de la Junta Juvenil Permanente. Departimos cerca de tres cuartos de hora, de atardecida, sentados en torno a un enorme circulo, en la arena de El Saler. Cuando tomó la palabra vino a hablarnos de la importancia del acto del día siguiente dentro del pretendido sistema de modernización del esquema funcional del Movimiento, que se estaba emprendiendo. Nos habló de que el Presidente del Gobierno impulsaba de manera ferviente las actividades del Movimiento y que le había ofrecido estímulos importantes y alientos para llevar adelante su tarea. Nos planteó la idea que tenía de incorporar a la mayoría de la juventud a través de nuestra organización en los ideales del Movimiento a sabiendas de que no éramos, representativos mas que de una parte, aunque importante. Nos habló de nuevos modos y estilos y de su creencia en la generosidad y limpieza de miras de los jóvenes.

La conversación fue mas allá y nos llevó a hablar del futuro encuadrado en una democracia social amparada por las Leyes del Movimiento. Nos comentó algo sobre la enfermedad del Jefe del estado que parecía evolucionar bien. También salieron a relucir las Asociaciones políticas de las que se estaba gestando su posible aprobación. Su opinión era positiva sobre la creación de ese tipo de asociacionismo, dentro de las estructuras del Movimiento, en tanto y cuanto crearían un marco de participación importante como basamento democrático. Supongo que, por primera vez oímos hablar de la modernización del esquema funcional del Movimiento.

De toda esta conversación dio fe exacta en las declaraciones hechas, en exclusiva, al diario Levante y que vio la luz un par de días mas tarde. En realidad, sus respuestas al periodista fueron copia de la charla mantenida en aquella reunión. Yo, que me incorporaba, con mi nombramiento a las estructuras del Movimiento, creí entender que los tiempos estaban llamados a un cambio y a una apertura mas o menos controlada. De alguna manera, los que allí estábamos no nos considerábamos "la juventud" sino una parte de ella y compartíamos la idea de abrir la puerta a toda la juventud, de alguna manera es lo que veníamos intentando en nuestro peregrinar por las distintas provincias de España y en nuestros contactos con otras organizaciones tanto nacionales como internacionales.

La mañana del día 31, vestimos nuestra mejores galas con aquel uniforme, que aún llevaba la camisa azul, aunque sin yugos ni flechas, y la boina roja con el anagrama del "vale quien sirve". La Junta Juvenil Nacional había tratado ya en varias ocasiones el hecho de abandonar la camisa azul y la boina roja por entenderlos como símbolos excesivamente patrimonializados por otras ideas, que si bien podíamos compartir como parte de nuestra herencia no teníamos porque mantener como agravio a las ideas liberalizadoras de otros jóvenes a los que pretendíamos hacer llegar nuestras inquietudes para caminar juntos. De hecho, el uniforme, por acuerdo de la Junta y aprobación de la Jefatura Nacional se cambió dos años mas tarde cuando nuestra dependencia con la Delegación Nacional y con la estructura del Movimiento no era tan marcada. Hablo de los años de la Autonomía funcional de la Organización otorgada por el Delegado Nacional Manuel Valentín Gamazo en la celebración de San Fernando del año 1976 en el Monasterio de San Millán de la Cogolla que tuve el honor de organizar.

Las bandas de trompetas y tambores de la Organización, llegadas de varias provincias del Mediterráneo español, habían hecho su pasacalles por las calles de Valencia y los miembros de la Competición Nacional, unos setecientos afiliados de la Organización mas los distintos autocares que se iban incorporando de otras provincias, para participar en los actos del Día Nacional se estaban agrupando en torno a la Plaza del Generalísimo frente al Ayuntamiento de la ciudad y con ellos un público agradecido que se preguntaba por el acontecimiento.

En el balcón del Ayuntamiento, estábamos Miguel Ramón Izquierdo, Alcalde de la ciudad, Salvador Escandell, Presidente de la Diputación con su hija Marisa Escandell Domenech que había sido nombrada madrina de los actos, Lope Pérez Cornes, Secretario Nacional de la Juventud, en representación del Delegado Nacional, el Consejero Nacional del Movimiento por la provincia, José María Adán, que seria años mas tarde mi propio Jefe como gobernador civil de Logroño, José Ignacio Fernández Delgado, Jefe Nacional, Acisclo Redondo García Director de la Competición Nacional y yo mismo, además de otros Jefes Provinciales y mandos de actividades nacionales. El balcón era grande y cabíamos todos.

Tomó la palabra José Ignacio para hacer referencia sobre el homenaje que los jóvenes presentes iban a hacer a la Valencia leal y trabajadora en nombre de los 250.000 afiliados de la Organización. A continuación tomé mis apuntes y di lectura a mi discurso dirigido al Alcalde de la ciudad y a todos los valencianos agradeciendo la magnífica acogida que nos habían dispensado, haciéndoles llegar nuestro más  sincero agradecimiento.

El Alcalde dio replica a mis palabras recogiendo con agrado nuestro homenaje a Valencia y recordando la grata convivencia tenida, días atrás, con las gentes de aquella provincia.

A continuación, cada una de las provincias, allí representadas, obsequiaron al Ayuntamiento, en la persona del Alcalde con un recuerdo originario de su tierra y el Jefe Nacional le entregó dos cerámicas con el escudo y el Lema de la Organización. El Alcalde, le entregó a José Ignacio una placa conmemorativa del acto y se pasó a entonar, por las bandas asistentes, el Himno regional valenciano y mientras se oían, a continuación las notas del Himno Nacional, fueron desfilando, una a una, la totalidad de las bandas asistentes.

Terminado el acto en la Plaza del Generalísimo nos fuimos acercando hasta la base de la acampada en El Saler para proceder al acto de Clausura de la IX Competición Nacional de Actividades que iba a contar con la excepcional presencia del Ministro Secretario General del Movimiento, Utrera Molina.

Presidían el acto, el propio Ministro, su Secretario Técnico, Eduardo Navarro, el Delegado Nacional de la Juventud , Manuel Valentín Gamazo, el Gobernador Civil de Valencia, Enrique Oltra Moltó , el Director de la Actividad, Acisclo Redondo García la madrina de la Actividad y otra serie de autoridades civiles y militares de la región levantina. Primeramente dieron una vuelta por el recinto de acampada, contemplando los stands, alusivos a cada región asistente, preparados por los participantes de la Actividad y después se dio comienzo al acto de clausura que se inició con la intervención del Delegado Nacional.

Manolo Valentín, vino a presentarle al Ministro aquella realidad juvenil presente y afirmó que "una nación no se levanta sobre lo que ofrece a sus juventudes, sino sobre lo que las exige". Creo que le oí algo sobre el servicio a España, al Caudillo, al Príncipe y, también, a " la revolución pendiente" por cierto que esto último me dejó un poco mosca porque en el discurso que habíamos preparado para la tarde, giraba en torno al concepto revolucionario juvenil y no se si venia a coincidir con el termino de "revolución pendiente".

Utrera Molina, traía su discurso perfectamente escrito y fue desgranando página tras página escrita. Habló de nuestro presente como garantía del futuro inmediato que se avecinaba. Habló de que no creía en una afiliación partidista o facciosa entre nuestras filas y que mas bien nos contemplaba como el futuro abierto de nuestro país bajo argumentos de honor y dignidad. Nos agradeció nuestra presencia y nuestro trabajo.

Se preguntó si aquella representación Podría eliminar el escepticismo de algunos sobre los compromisos de la juventud española con el futuro y nos colocó como testimonio vigoroso, limpio de realidad juvenil y se sumó al espíritu de servicio de nuestra Organización y se mostró confiado en nuestra lealtad al Jefe del estado, al Príncipe, su sucesor, leales al pueblo español.

No nos ofreció ningún tipo de privilegio y nos anunció dificultades en nuestra andadura. Por fin se mostró orgulloso de nuestra realidad presente. Terminó el discurso con un ¡Arriba España! que coreamos todos los presentes: ¡Arriba!

Creo que comimos todos en la misma acampada y por la tarde, en autobuses fuimos hasta Sagunto donde poco a poco fuimos rellenando todas y cada una de las gradas del Teatro Romano. Esperábamos la llegada del Ministro y del resto de las autoridades que iban a estar presente en aquella edición del Día Nacional de la OJE. Yo estaba nervioso porque, si bien el discurso de la mañana había salido fluido, los folios que tenía previsto leer aquella tarde, tenían un contenido mas profundo y hacia falta saber darles dar la entonación precisa.

El recinto estaba engalanado con distintos guiones de la Organización alusivos a las muchas actividades nacionales habidas desde el año de la fundación en 1960. También estaban presentes los escudos de todas las provincias. El griterío era, ordenadamente ensordecedor, debido a la potencia de las cerca de 7.000 gargantas que allí se agrupaban. Yo era el acto mas multitudinario de nuestra Organización al que había tenido ocasión de asistir desde mi contacto con ella.

Llegadas las autoridades, en compañía del Alcalde de la localidad , Emilio Adán, dio comienzo el acto con las palabras de José Ignacio, el Jefe Nacional que agradeció la presencia de las autoridades. Después se nombró Guía de Honor de Aire Libre, distinción importante en nuestra Organización, al comisario de la zona 15 de los Exploradores de España como símbolo de hermandad entra las dos organizaciones y, también se dio un presente a las Asambleas de Jóvenes, que empezaban a funcionar entonces, en la persona del Presidente de la Asamblea Provincial de Valencia.

Después del oficio de la Santa Misa en cuyo ofertorio tuvo lugar la renovación de la promesa, se pasó a dar lectura a los compromisos que adquiría nuestra Organización a través de los folios que tenía en mi mano. Me temblaban un poco las pierna, pero creo que salí airoso de aquel trance.

Termine con el grito del lema " Vale quien sirve" coreado al unísono por todos los asistentes.

Se arrió la bandera de la Organización de la mano de Federico Bonet, que había participado en la expedición "Groenlandia'74" y a continuación fue el Gobernador Civil, Enrique Oltrá quien paso a agradecer el hecho de que fuera Valencia la provincia escogida, ese año, para la celebración de esta concentración. Por cierto que vino a hacer algún tipo de alusión a lo de ser parte de la "obra predilecta del régimen" que yo siempre me he tomado mas como un símbolo que como una realidad palpable.

Manolo Valentín le siguió en el turno de oradores y enlazó mi discurso con sus palabras al comentar que " éramos la simiente que aseguraba la revolución nacional". Terminó poniendo la Organización al servicio del Ministro en pro de la exigencia de la garantía del futuro inmediato. El Ministro tomo la palabra "desde la emoción de su corazón". Vino a decir que se había acercado a nosotros para sentir la realidad de nuestro temple y la fortaleza de nuestro talante. Dijo que quería unir su confianza con nuestra alegría y unir sus inquietudes con las nuestras.

Expuso, con titulares que" no estaba dispuesto a abdicar de los contenidos fundamentales de nuestra doctrina, ya que había sido, desde sus orígenes integradora y abierta y que debíamos desarrollarla cada Día en el marco de la sociedad alejados de actitudes discriminatorias y de posiciones rígidas o excluyentes". Añadió que " no cabía lugar para la melancolía ni la nostalgia".

Bueno, su discurso encajaba con el nuestro. No habíamos renunciado a nada de lo fundamental de nuestra doctrina heredada, incluso habíamos recogido algunos textos de José Antonio, pero estábamos convencidos de haber actualizado su lenguaje. Si en la tarde anterior nos había hablado de la modernización de las estructuras del Movimiento. Nosotros, sabíamos que estábamos inmersos en la creación del próximo futuro. Estábamos poniendo al día nuestra propia estructura y estábamos dispuestos a servir al Príncipe, una vez tomara el relevo. La inmensa mayoría de los que nos sentábamos en aquellas piedras milenarias no habíamos vivido la confrontación nacional y a ninguno se le había preguntado por su procedencia. Éramos una juventud plural, aunque sabíamos que no la única y estábamos abiertos al dialogo para hacer la España del futuro.
 

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